5 de febrero de 2011

ES CUESTION DE AUTORIDAD

En estas fechas, en la antesala de la cuaresma, donde ya las parihuelas de ensayo caminan por la sombras que dejan la noches frías de la ciudad, donde en las tertulias de cerveza de bar, y en los mentideros cofrades, la actualidad costalera emerge con fuerza, es época también de reflexionar sobre lo que esta por venir..., las cuadrillas se van formando…

        - ¿y tu este año, cuantos costaleros tienes?

        - Mira yo tengo mas de 90 costaleros, entre los que me han llamado, no me han llamado, me dijeron en un bar que querían ser costaleros, los que me confirmaron su asistencia a la iguala una noche de copas suman esa cifra..., lo que pasa, que luego la mitad no aparecen ni a ensayar o solo irán por allí el día de la salida.

       - Entonces fenomenal, mejor que la cuadrilla de la otra Hermandad que tiene 40 ó 50 desde el principio, que no engordan las cifras, que es exigente con el trabajo, y que los costaleros en su gran mayoría se comprometen con el resto de sus compañeros ¿no?.

       - Tu veras, mucho mejor, donde vamos a parar esos están de capa caída, normal, es que la Hermandad va regular, y el capataz con esa forma de pensar…, no tiene ni idea y así les va…

       - Es que ponen a cualquiera delante de un paso…

Se forjan las cuadrillas a base de aguantar las criticas hacia un trabajo, ni peor, ni mejor, distinto, con otras miras que no son las del estereotipo importado, ni la imagen comercial del costalero, basándose en el trabajo, sacrificado, anónimo y humilde del costalero, y sobre todo en el respeto y honestidad de sus componentes. Se deberían forjan, no por los que se auto imponen el titulo de aficionados, sino por los que lo son de verdad. Y sobre todo las cuadrillas se deberían forjan, por una personalidad propia de trabajar, andar... etc., no en barras de bar, soñando con chicotas de 8 marchas seguidas y haciendo costeros e izquierdazos con la copa en la mano y cogidos de los hombros.

 Y esa personalidad, con la aceptación de las respectivas juntas de gobierno de ese estilo, lo debe implantar el capataz, que es quien define el estilo y lo impone, y no la gente de abajo. La autoridad debe ser la del terno negro, y no la definida por un grupo de costaleros que intenten implantar una estética, o unas formas distintas al de fuera, la autoridad del capataz es el pilar del binomio personalidad-cuadrilla.

Con el tiempo…, uno que se ha situado intencionadamente en una posición alejada del común denominador del mundo costalero de nuestra ciudad, con el riesgo de la no aceptación, aunque eso nunca influirá en la defensa y la puesta en practica de lo que uno cree, ve cosas que nunca entenderá, costaleros que van a igualar a pasos donde las formas de trabajo son mas que conocidas, y que no son aceptadas por el propio costalero, y en vez de adecuarse a la mayoría, y a las formas del capataz, hace la guerra por su cuenta, posicionandose sin sentido en una postura contraria a lo que se dicta desde fuera, creando situaciones casi surrealistas, y afectando con su comportamiento, casi siempre, a la relación personal, e intentando restar esa autoridad al capataz, que es necesaria para la supervivencia de la cuadrilla. La condición de aficionado, de lo que muchos presumen, siempre lleva  consigo el respeto a la filosofía y a las formas de trabajar del capataz.

6 comentarios:

roneando dijo...

magnifica entrada, pura verdad

Ernesto Naranjo dijo...

Suscribo lo aquí escrito. A ver si hablamos de esto.

También hay un termino medio, ahí puede radicar la verdad y enriquecer a todas partes implicadas. Siempre, sin excesos.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Mas vale 3 leones que cuarenta ovejas.
El aprendizaje y la sabiduria comienza desde el 1º como el refran , primero el 1 y luego el 2, `para saber correr primero hay que aprender a caminar.
El Capataz deberia ser "autoridad" y respetado por sus trabajadores,ademas no nos olvidemos de ser respetado tambien por su junta de Gobierno.

Anónimo dijo...

El capataz deberia ser considerado como " autoridad" en sus funciones y respetadas sus ideas y planteamientos a la hora de trabajar tanto por los trabajadores como por su propia junta de Gobierno.

agarraoaltrabajo dijo...

muy bien dicho. Estoy de acuerdo, los pasos se levantan desde debajo de los palos y no encima de las barras. No digo que no levantemos todos los pasos del mundo en los bares durante el resto del año pero cuando llega el trabajo...humildad y honestidad, aprendiendo todos los días. El capataz tiene autoridad desde el momento que el costalero confia en el y se implica en el trabajo. Y en cuanto al número de gente, lo hemos hablado muchas veces ¿verdad amigo? mejor cinco de confianza que quince pa rellenar cuadrantes. Un abrazo.

JF dijo...

Esa personalidad del costalero basada en el trabajo, sacrificado, anónimo y humilde. Personalidad que deber ser guiada por el capataz que ciertamente es el que define el estilo para su cuadrilla y no ésta o parte de la misma. Y esto lo debe hacer desde la Autoridad que conlleva implícito el ser el Capataz de una cuadrilla. En esto no podría estar más de acuerdo.
Pero para que esas cualidades de respeto y honestidad, trabajo sacrificado, anónimo y humilde puedan llegar a formar parte de la personalidad del costalero, antes es necesaria una característica esencial en la cuadrilla, que permitirá que el capataz ejerza su Autoridad sin llevarla a los extremos de despotismo y autoritarismos que en nada favorecen la relación capataz-costalero. Estoy hablando de la Disciplina. Una Disciplina que permitirá una relación capataz-costalero basada en la Autoridad del capataz como figura líder del conjunto. Sin esa Disciplina, el capataz nunca podrá ejercer su Autoridad de la forma idónea, que no es otra que la de impregnar a su cuadrilla una personalidad determinada, partiendo de una disciplina del costalero que verá a su capataz como una figura de liderazgo, y sin la cual ningún sentido tiene formar parte del conjunto, al que por otra parte, nadie nos obliga a pertenecer.
Por lo tanto, en mi opinión, comparto todo lo expuesto aunque cambiaría el título por el de “ES CUESTIÓN DE AUTORIDAD Y DISCIPLINA”.