Cuánto nombre para un único Cielo,
cuántas flores para una sola Rosa,
cuánto nombrarte siempre Dolorosa
para acabar nombrándote Consuelo.
Tantas coronas y una sola frente;
para los mismos ojos, cuánto llanto,
y cuánto, cuánto, cuánto perfil santo
para mirarte Una y diferente.
Cuánto nombre buscando hacerte suya
en la oración, el ruego entre la bulla,
en la devota y vieja cercania...
para que todo sobre cuando vayas
a contarle la pena que te callas
y simplemente digas: "Madre mía..."
(Texto: Fragmento extraido del Pregon de Semana Santa de Sevilla 2011. Garcia Barbeito)
No hay comentarios:
Publicar un comentario