23 de enero de 2011

UNA SOLA ROSA


Cuánto nombre para un único Cielo,
cuántas flores para una sola Rosa,
cuánto nombrarte siempre Dolorosa
para acabar nombrándote Consuelo.

Tantas coronas y una sola frente;
para los mismos ojos, cuánto llanto,
y cuánto, cuánto, cuánto perfil santo
para mirarte Una y diferente.

Cuánto nombre buscando hacerte suya
en la oración, el ruego entre la bulla,
en la devota y vieja cercania...
para que todo sobre cuando vayas
a contarle la pena que te callas
y simplemente digas: "Madre mía..."

(Texto: Fragmento extraido del Pregon de Semana Santa de Sevilla 2011. Garcia Barbeito)

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